Duda 04_Sistemas emergentes

Después del post-comentario al artículo de Ethel Baraona sobre la infraestructura relacional me quedé partía, inquieta, y es que pega de pleno con el proyecto final de carrera, así que tocada y hundida, sigo buceando en los intríngulis de la vida humana.

Estos últimos días aleteando entre las páginas de “Sistemas emergentes. O qué tienen en común hormigas, neuronas, ciudades y software”, de Steven Johnson. El encuentro con este libro es especialmente bonito porque me lo recomendó un profesor de la carrera un viernes por la mañana mientras nos tomábamos un café. Yo le conté las dudas y él me recomendó este libro. Me faltaban pocos días para venirme a Pamplona, y lo saqué de la biblioteca junto con unos cuantos más. Ha estado dando vueltas por casa hasta que a raíz de este último post, decidí leérmelo. Fue por esa inquietud y esa incertidumbre, eso de: “aquí se me escapa algo”.

Entonces me encuentro con los sistemas autoorganizados bottom-up; las hormigas, el cerebro, Darwin, Jane Jacobs y sus aceras y todo empieza a cuadrarme mucho más. Me he dado cuenta que con la palabra “urbanismo emergente” o “Tactical Urbanism”, no me estaba enterando del todo de la película. Y una lleva un añito ya con esto del proyecto, así que como dice el refrán “más vale tarde que nunca”, aunque ahora a ver cómo arreglamos el desaguisado.

Para reorganizarme empiezo con una serie de conceptos que he aprendido con tal libro y que conectan ciertas intuiciones sobre lo que significa “el urbanismo” y cómo seguir desarrollándolo.

El libro comienza hablando del moho de fango y del cambio de paradigma científico que supuso entender cómo se desarrollaba y cómo se alimentaba. Del moho pasa a las hormigas, y ya galopando escala, pasa a las ciudades y al software. Todo tiene coherencia cuando se mira desde un punto de vista comunicativo, de conexión. El gran descubrimiento del moho de fango era que aunque a nuestros ojos aparecía y desaparecía, en realidad lo que hacía era condensarse en una única criatura si las condiciones eran adversas, si las condiciones eran idóneas, entonces era una colonia de organismos tan pequeños que no se veían. ¿Cómo se gestiona esto? Cada célula aislada del moho segrega una sustancia llamada AMPC, basándose simplemente en su percepción local de las condiciones generales. Si es necesario, por esta llamada, se agregan. Por lo tanto es importante escuchar al vecino, aprender de él, y actuar, y así habita el moho de fango. Con las hormigas granívoras pasa lo mismo: no existe una hormiga reina que conduce al resto, esta reina sólo se encarga de hacer más hormiguitas, mientras que la colonia se autoorganiza comunicándose a través de las feromonas. Cuantas más hormigas “hablan”, más información hay en el ambiente y más se puede especificar la colonia. Así, la colonia surje de toda esta amalgama de mensajes que en realidad produce cada hormiga, y a su vez necesita del resto de hormigas para que su mensaje tenga sentido. Con las ciudades otra vez igual:  a través de las aceras, que es el lugar donde puede darse toda esa nube de información y mensajes, y también donde pueden concluir muchas personas juntas recibiendo y produciendo información. Si a esto le añadimos todo el nuevo uso de internet en las redes sociales, el software, que dice Steven Johnson, pues la comunicación adopta una importancia latente en el urbanismo para la autoorganización y habitabilidad de ciudades cada vez más grandes y más complejas.

Toda esta reflexión apoya las dudas que tenía sobre la necesidad de “animar” las calles de una zona periférica residencial. Este urbanismo de bottom-up es totalmente inverso al proceso que se ha producido en la urbanización del Cabo de las Huertas. Un proceso descendente, ortodoxo y micro-zonificado, el crecimiento urbanístico del cabo no surgió de la necesidad, del desbordamiento de la actividad, si no más bien de unos intereses inmobiliarios que ahora dejan un paisaje solitario en la mayoría de sus aceras. Como si se tratase de una fotografía constante.

Os dejo una imagen que contrasta el mapa de Venezia con el del Cabo de las Huertas para que comprobéis con vuestros propios ojos la escala de las aceras y las diferencias entre un urbanismo bottom-up y un urbanismo descendente.

De cualquier manera, lo importante es cómo hacemos que el Cabo de las Huertas, que consta de 43000 habitantes, deje de ser una fotografía y se convierta en un vídeo animado donde en las aceras estén vivas y sea estimulante pasear por ellas. ¡He aquí el proyecto claro!

Por supuesto que el libro tiene mucha más chicha, os he contado sólo un pequeño fragmento y sobretodo el origen de la conexión de las hormigas, neuronas, ciudades y software. Lo recomiendo desde aquí “muy mucho”.

Para terminar os dejo un vídeo sobre un experimento que hice con un programa del que habla Steven Johnson en casitodo su libro. Se llama StarLogo y trata de producir microconductas en unos bichitos y estudiar cuál es la macroconducta. Es un programa muy sencillo y no hice más que seguir un tutorial, lo importante es que te das cuenta que cada vez que accionas la actividad en el campo, los bichitos producen macroconductas diferentes, a pesar de que el micromotivo sea el mismo. El ejercicio lo hize con un fin poco claro pero con una intuición veraz. La situación sigue en el mismo lugar, aunque vaya aclarándose un poco más. Bueno, final abierto. A ver cuándo lo cerramos…

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